Jorge Yáñez, Tecnólogo médico y jefe de Laboratorio Clínico HCV
¿Tiene información respecto del nuevo establecimiento?
La información que tenemos es que se podría demorar 2 o 3 años en que nosotros pasaríamos al nuevo hospital. Nosotros como laboratorio estamos trabajando para que el impacto de este traspaso no sea tan grande, sobre todo para el personal, y también como se presentan nuevas licitaciones tenemos que tener una mirada hacia el nuevo hospital y cómo va a ser ese cambio. Es harto trabajo, sobre todo en la parte administrativa y en la parte de motivación al personal, para que no tengan miedo a decir algo. Aparte de ser un cambio físico, creemos que también implicará un cambio en la cantidad de personas que va a trabajar ahí, porque va a aumentar el número de funcionarios y también el cambio de las funciones que pueden tener en el laboratorio del nuevo hospital.
¿Cómo proyecta el trabajo o las funciones del laboratorio clínico en el nuevo hospital?
Desde el punto de vista del diagnóstico, nuestra función está enfocada en mejorar los aspectos de calidad desde el punto de vista de los resultados que nosotros entregamos. De tal manera que, este avance o traspaso hacia el nuevo hospital, no sea sólo un cambio de lugar, sino también un cambio en los resultados que nosotros vamos entregando, en el aspecto de calidad, que hoy día es lo último que se está haciendo en los laboratorios clínicos y que han tenido mejoras considerables en los análisis estadísticos que se realizan. Este año conseguimos la certificación RIQAS de una programación de evaluación externa de calidad, en la parte de Hematología y Coagulación. Es un programa internacional, en el que participan laboratorios de distintos países y esta misma experiencia la queremos llevar hacia otras unidades de nuestro laboratorio y tenerlo implementado al 100% cuando tengamos las posibilidades de cambiarnos al nuevo establecimiento.
Respecto de las expectativas que existen dentro del personal médico ¿cuáles son y qué esperan del futuro establecimiento?
Por un lado, hay expectativas positivas y, por otro lado, hay un temor frente a ese cambio, principalmente, porque cambiamos de espacio físico. Hemos trabajado con los mismos compañeros más de 15 o 20 años, entonces también los cambios van generando un poco de miedo y en eso estamos tratando de trabajar. Las cosas van a cambiar, pero será para mejor. Las expectativas por ese lado son de temor, sin embargo, los funcionarios quedaron bastante sorprendidos porque la diferencia es un 100% de lo que tenemos actualmente, por la implementación, las nuevas salas… Por ese lado también dan ganas de que se termine rápido y empezar a trabajar en el futuro establecimiento.
